Consulta

La consulta pública, o simplemente la consulta, es un proceso regulatorio mediante el cual se busca el aporte del público en asuntos que los afectan. Sus principales objetivos son mejorar la eficiencia, la transparencia y la participación pública en proyectos o leyes y políticas a gran escala. Por lo general, implica la notificación (para publicitar el asunto para ser consultado), la consulta (un flujo bidireccional de información y el intercambio de opiniones) así como la participación (involucrando a grupos de interés en la redacción de políticas o legislación). Una herramienta de uso frecuente para comprender los diferentes niveles de participación de la comunidad en la consulta se conoce como la escalera de Arnstein.

El proceso es típico de los países de la Commonwealth como el Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda o Australia, [citación necesitada] aunque la mayoría de los países democráticos tienen sistemas similares. En los Estados Unidos, por ejemplo, este proceso se llama “aviso público y comentario” (ver Reglamentación). Algunas organizaciones como la OCDE también usan dichos procesos. En Canadá, la palabra “consulta” tiene un significado especial en algunos grupos de las Primeras Naciones: “es deber de la Corona y de terceros consultar con las Primeras Naciones que hayan afirmado, pero no probado, los derechos aborígenes o el título”.

Hay una gran variación de consultas públicas. En algunos países hay una lista de todas las consultas, o las consultas se mencionan en las noticias normales. Dependiendo del país, puede haber consultas públicas nacionales o regionales.

Las consultas ineficaces se consideran consultas cosméticas que se realizaron debido a una obligación o manifestación y no a una verdadera toma de decisiones participativa.